La arcilla verde se utiliza desde tiempos inmemoriales para curar heridas, cicatrices, golpes e inflamaciones. Gracias a su capacidad de absorción, es capaz de eliminar impurezas y toxinas al tiempo que aporta minerales y oligoelementos a la piel.
Se aplica directamente sobre la zona, se puede mezclar con aceites esenciales o corporales y se deja actuar hasta que se seque.
Úsala también para:
Contra el dolor: Humedecer una gasa con aceite de árnica y colocarla sobre la zona a tratar. Encima, aplicar arcilla durante 20 minutos.
Mascarilla facial: Humedecer una gasa con agua de rosas, añadir una cucharadita de aceite de argán, aplicar sobre el rostro y, encima, aplicar una capa de arcilla.
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