El uso de la arcilla es purificante, remineralizante, cicatrizante y calmante. Se puede utilizar en mascarillas faciales y corporales, así como cataplasmas anti dolor y depurativos.
La arcilla se ha utilizado desde tiempos inmemoriales para curar heridas, cicatrices, golpes e inflamaciones. Gracias a su capacidad de absorción, es capaz de eliminar impurezas y toxinas, a la vez que aporta minerales y oligoelementos a la piel.